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NUESTRA IDENTIDAD
¿Quiénes Somos?
Nuestra identidad
como latinos/as es importante. A nadie le agrada ser
anónimo en el mundo. De igual manera, como una comunidad
de fe afirmamos siete características sobresalientes de nuestra
Iglesia Presbiteriana El Redentor. Declaramos
que somos una congregación dirigida por el Espíritu
Santo, en obediencia a Jesucristo, en conformidad a las Escrituras y
guiados por el Libro de Confesiones (nuestra creencia
teológica) y el Libro de Orden (nuestro gobierno
democrático). En esencia, somos una iglesia:
(1)
Cristiana, con nuestras
raíces en el pueblo judío del Antiguo
Testamento y la iglesia primitiva
del Nuevo Testamento, donde todas las personas son bienvenidas.
Celebramos el Bautismo en Agua y la Cena del Señor—los dos
sacramentos
u ordenanzas que nos unen con el Cuerpo universal de Cristo.
(2)
Reformada, identificada con la Reforma
Protestante del siglo XVI, donde Martín Lutero y Juan Calvino
enfatizaron la importancia de las Escrituras (como
nuestra única norma de creencia y conducta), la “justificación
por la gracia mediante la fe” (es decir, el
perdón de Dios como un
regalo gratis, a parte de cualquier mérito humano), y las
confesiones o
los credos históricos de la fe cristiana (que
se encuentran en nuestra constitución en el Libro de
Confesiones). Generalmente, las palabras "Reformada" y
"Presbiteriana" son intercambiales.
(3)
Presbiteriana, en nuestro gobierno representativo y
democrático. La palabra griega es presbúteros,
que significa “anciano”
y es usada 72 veces en el Nuevo Testamento. La palabra se refiere
a la costumbre de escoger dirigentes y asesores dentro de los miembros
más sabios de la asamblea. Creemos en el "sacerdocio de
todos los
creyentes." Todos los creyentes (hombres y mujeres) son llamados
a servir (o ministrar), pero nuestros líderes (ministros/as y
ancianos/as) son elegidos por la mayoría del pueblo para tomar
decisiones en su lugar (según nuestra constitución en el Libro
de Orden).
Aunque aceptamos personas de distintas denominaciones cristianas, la
Iglesia Presbiteriana El Redentor no es una iglesia
independiente. Somos parte integral de la Iglesia Presbiteriana
(EUA), una denominación protestante y evangélica de
algunos 2.4
millones de miembros y más de 11,200 congregaciones por todos
los
Estados Unidos y Puerto Rico. Es la más grande de todas
las otras
denominaciones presbiterianas.
Mundialmente,
las iglesias presbiterianas y reformadas representan a 75 millones de
cristianos en 106 países. El sistema presbiteriano de gobierno
representativo
(imitado en parte por el gobierno representativo de los Estados Unidos)
y su teología Reformada viene del teólogo y abogado
francés, Juan
Calvino (1509-1564). Su origen en los Estados Unidos
comenzó en
1626 en el Río Hudson, antes de la fundación de
está nación.
Aunque es imperfecta y falible como todas las instituciones, es una
denominación histórica que se ha conocido por su
profundidad bíblica,
su educación teológica, su evangelización mundial
y su activismo
social.
(4)
Evangélica, porque (a) tomamos en serio la Biblia
como el registro inspirado de la
auto-revelación de Dios; (b) aceptamos que podemos disfrutar de
una relación dinámica y santa con
Cristo como Salvador y Señor; (c) afirmamos la evangelización
como la invitación a otros al Reino de
Dios; y (d) luchamos por la paz y justicia social para
todos los marginados
que sufren opresión, discriminación, pobreza e
injusticia.
(5)
Avivada, porque estamos abiertos al
Espíritu Santo. Adoramos a Dios “en espíritu” (con
ardor, intensidad y libertad) y “en
verdad” (con orden, integridad y
sustancia). Por eso ofrecemos dos estilos distintos de servicios
dominicales: uno es el Culto Clásico (tradicional) y el
otro es el Culto Contemporáneo (renovado). Ambos son
maneras auténticas de adorara a nuestro Dios Trino, de acuerdo a
nuestra personalidad y receptividad.
(6)
Abierta, porque escuchamos, dialogamos,
laboramos y respetamos a
otras denominaciones cristianas y otros grupos religiosos, sin
comprometer nuestro mensaje Cristo-céntrico y nuestra fe
bíblica
Reformada.
(7)
Multicultural,
porque vivimos y servimos a Dios y a nuestro prójimo en un
contexto de mestizaje (la mezcla de dos o más culturas
y lenguajes que resulta en una nueva identidad). Por lo tanto,
estamos conscientes de nuestra diversidad y a la misma vez celebramos
nuestra unidad como una demostración provisional de lo que Dios
desea para todo el mundo y como señal visible de la nueva
humanidad hecha posible en Jesucristo. (En el Culto
Contemporáneo y en las reuniones de la Juventud, por ejemplo,
proveemos traducción al inglés para los
interesados.)
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