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CÓMO SER MIEMBRO

 

Uno viene ser miembro activo de la Iglesia Presbiteriana El Redentor mediante la fe en Jesucristo como Salvador y la aceptación de su Señorío en toda la vida.  El bautismo y una pública profesión de fe en Jesús como Señor son las señales visibles de entrada como miembro activo de la Iglesia.

Llegar a ser un miembro de la Iglesia universal de Cristo carece de significado si tampoco no hay membresía en una iglesia local.  Solamente en una iglesia particular es que uno realmente vive la vida de disciplina, instrucción, servicio y ministerio.  El Nuevo Testamento claramente demuestra que la iglesia primitiva aceptó las iglesias locales, como las de Antioquía, Corintio, Galacia, Roma, Efeso, Filadelfia y un montón de otras iglesias regionales.  Hoy en día tenemos iglesias locales en Nueva York, Miami, Oviedo, Santo Domingo, Lima, Bogotá, etc.—dondequiera que los creyentes se unen.  En otras palabras, la Iglesia es principalmente una comunidad de fe.

El cristianismo es básicamente una vida en comunión con la vida de Jesucristo y sus seguidores.  Es un compromiso a la adoración, proclamación, compañerismo, justicia y servicio.  No es un aislamiento exclusivo o individualista que sólo sirve sus propios intereses.  La televisión, radio y literatura pueden ser herramientas para ayudar la obra de la iglesia local, pero jamás pueden substituirla.  ¿Por qué?  Porque la iglesia local exhibe la vida dada y entregada de una familia, modelada por el amor eterno del Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.  Es una fe vivida y expresada. El ministerio fluye de nuestra relación con el Señor y con otros cristianos/as.

¿Está activo/a en una congregación local?  La iglesia local (“visible”) es parte de la familia de Cristo aquí en la tierra.  Jesús comenzó la iglesia (Mateo 16:18) y se dió por ella (Efesios 5:25).  Ser cristiano/a significa ser miembro del Cuerpo de Cristo, la Iglesia universal (“invisible”).  La iglesia es como una gran familia.  Cada miembro ayuda a otros a crecer; juntos trabajan para Dios.  Podemos ser partes de la obra de Dios a través de la iglesia (Romanos 12:5-8).

¿Por qué necesitamos ser parte de una congregación cristiana?

  1. Necesitamos un lugar donde las personas no religiosas puedan tener la oportunidad de escuchar el evangelio (1 Cor 4:15) y donde cristianos puedan ser consistentemente alimentados y sostenidos (1 Cor 3:1-2; 1 Ped 2:2) en adoración colectiva y oración personal (1 Cor 14:23a).
  2. Necesitamos compartir y gozar de la amistad con otros creyentes (Hechos 2:42-47; 1 Juan 1:3), especialmente en tiempos de dolor, luto, enfermedad o desánimo (Juan 13:35; Hechos 4:23; Gal 6:2).
  3. Necesitamos identificarnos públicamente con la familia de Dios. Necesitamos fortaleza diariamente, que viene a través del compañerismo (Hebreos 3:13) y actitudes apropiadas (Mateo 18:17; 1 Cor 6:1-3).
  4. Necesitamos expresar nuestros talentos personales y dones espirituales a través de la iglesia (Rom 12:4-8), inclusive la selección de líderes capacitados y ordenados como ministros/as, ancianos/as y diáconos/nisas (Hechos 6:3; 1 Timoteo 3:1-10; 5:17; Tito 1:5-9; 2:2-3).
  5. Necesitamos la iglesia para proveernos instrucción en la enseñanza bíblica y estabilidad teológica, en contra de error (2 Tim 2:2; Tito 1:10-11, 13; Hechos 20:28-31).
  6. Necesitamos la iglesia para proveernos un lugar para recibir poder para servir (Hechos 4:23-33).
  7. Necesitamos la iglesia para proveernos una manera de sostener el programa de misiones en lugares necesitados y no evangelizados: recibiendo y distribuyendo los fondos públicos para la obra de Dios (1 Cor 16:1-4; 1 Tim 5:8).
  8. Necesitamos la iglesia para el cuidado sistemático de las necesidades materiales de aquellos pobres, oprimidos y marginados (Hechos 2:45; 4:34-35; 6:1-3; Santiago 1:27).
  9. Necesitamos la iglesia para participar de los sacramentos u ordenanzas del Bautismo y Santa Cena, pues, no podemos bautizarnos a sí mismos ni servirnos a sí mismos (Mateo 28:19-20; Hechos 8:12; 1 Corintios 11:23-26, 33).
  10. Necesitamos obedecer el mandato de Dios de congregarnos (Hebreos 10:25).

Dios ha establecido la Iglesia como el Cuerpo de Cristo con diferentes miembros (Efesios 4:4; Col 1:18).  Dios provee membresía a través de la invitación de la iglesia local (Apoc 22:17).  Dios estimula a cada cristiano a que participe en la membresía de la iglesia (Hebreos 10:25).  Jesús fue nuestro ejemplo por su acostumbrada asistencia a la sinagoga (Lucas 4:16, etc.).

El cuerpo gobernante de nuestra iglesia, el Consistorio, acepta y registra en sus actas y registros oficiales cada persona que es dada la bienvenida por y recibe la aprobación del Consistorio para ser miembro activo de la iglesia.  Le daremos un librito (escrito por el Pastor) y le invitaremos a que tome una Clase de Nuevos Miembros de 3 1/2 horas.  Hay tres maneras de llegar a ser miembro activo de nuestra congregación y una manera de ser miembro afiliado:

  1. Profesión de Fe (y Bautismo, si nunca ha sido bautizado en el nombre del Padre, Hijo y Espíritu Santo).  Si nunca ha sido miembro de una Iglesia cristiana, podrá ser miembro activo, si puede responder afirmativamente a las siguientes preguntas:
    • ¿Acepta a Jesucristo como su Salvador, Señor y Amigo Fiel?
    • ¿Reconoce que necesita la gracia y el perdón de Dios?
    • ¿Confía en Cristo para el perdón de su pecado y su pasado? ¿Renuncia la vida de practicar el pecado?
    • ¿Será un discípulo de Cristo, obedeciendo Su Palabra y demostrando Su amor?
    • ¿Procurará promover la paz, la pureza, la unidad, el compañerismo y el respeto de la Iglesia dondequiera que usted esté y servir a Cristo a través de Su Iglesia con energía, imaginación y amor?
    • ¿Desea unirse como miembro fiel y activo de la Iglesia Presbiteriana El Redentor, dando de su tiempo, habilidades y dinero?
  2. Reafirmación de Fe.  Si en el pasado usted ha sido miembro de una Iglesia cristiana, pero en los últimos meses o años no ha estado activo en alguna iglesia (es decir, se retiró por un tiempo y ahora desea re-dedicar su vida con Cristo), usted puede unirse a nuestra iglesia reafirmando los votos de membresía, mencionados arriba bajo “Profesión de Fe”.
  3. Transferencia Si usted ha estado activo en otra Iglesia cristiana, puede transferirse indicando el nombre de la otra iglesia o denominación, y declarando estar de acuerdo con las afirmaciones bajo “Profesión de Fe”. (Si no menciona a la otra iglesia o denominación o no tiene un certificado de transferencia, se le aceptará por Reafirmación de Fe.)
  4. Miembro Afiliado Si usted es miembro activo de otra Iglesia cristiana y está en ésta área por una porción del año o temporalmente, usted puede ser miembro afiliado (mantener la membresía en ambas iglesias), si está en buena comunión con la otra iglesia.  Cada dos años el Consistorio hará una evaluación de su estado de membresía afiliada.  Tiene todos los derechos y privilegios de un miembro, excepto el derecho de votar en las reuniones congregacionales y de ser elegido, por ejemplo, como un/a Anciano/a gobernante.

Como miembro activo de la Iglesia Presbiteriana El Redentor, usted disfruta del derecho y privilegio de:

  • Servir en las distintas áreas de ministerio en nuestra congregación y denominación;
  • Aportar de su tiempo, habilidades y dinero a nuestra comunidad de fe;
  • Expresar su “voz y voto” en nuestras reuniones de congregación anual;
  • Participar en la vida, adoración y sacramentos de esta congregación;
  • Recibir cuidado pastoral e instrucción bíblica de la iglesia.

Según el Libro de Orden, G-5.0102, un miembro fiel acepta el llamado de Cristo para involucrarse responsablemente en el ministerio de la iglesia.  Tal envolvimiento incluye:

  1. Proclamar las buenas nuevas;
  2. Participar en la vida común y en la adoración de una iglesia local;
  3. Orar y estudiar las Escrituras y la fe de la Iglesia Cristiana;
  4. Sostener la labor de la Iglesia mediante dádivas de dinero, tiempo y talentos;
  5. Participar en las responsabilidades gubernamentales de la Iglesia;
  6. Demostrar una nueva calidad de vida, dentro y a través de la iglesia;
  7. Responder a la actividad de Dios en el mundo mediante el servicio a otros;
  8. Vivir responsablemente en las relaciones de la vida tanto en lo personal, como en lo familiar, lo vocacional, lo político, lo cultural y lo social;
  9. Trabajar en el mundo por la paz, la justicia, la libertad y el desarrollo humano.

 
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