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NUESTRA MISION
La misión de la Iglesia Presbiteriana El Redentor es exaltar a
Dios en todo — mientras que edificamos
a los creyentes en Cristo y también evangelizamos a las
almas que viven sin Cristo.
La
visión es que deseamos crear una comunidad
cristiana de amor y respeto con personas imperfectas de
diferentes trasfondos religiosos y países del Caribe y
Latinoamérica con el fin de reunirnos para adorar a
Dios,
aprender de la Biblia y ayudarnos los unos a los otros—sin
importar color, circunstancia o credo.
Somos un
grupo cristiano dentro del pueblo universal de Dios cuyo
propósito es proclamar las Buenas Noticias del amor
de Dios en Jesucristo, celebrar ese amor en el
Espíritu y demostrar ese amor en nuestra comunidad
latina.
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Nuestros valores son los siguientes: |
- Nos extendemos
hacia arriba (Dios), adentro (iglesia) y afuera (comunidad).
- Amar a Dios y
al prójimo son nuestras prioridades.
- Nosotros nos
apoyamos respetuosamente y nos perdonamos los unos a los otros.
- Nosotros
estamos gozosos de poder compartir y hacer una diferencia espiritual y
socialmente.
- Nosotros
enfatizamos el Señorío de Jesucristo como la Palabra
encarnada y viva
de Dios en la tierra, el Señor de la creación, la Cabeza
de la Iglesia
y el Salvador del mundo.
- Nosotros
afirmamos la autoridad de las Sagradas Escrituras como la Palabra
escrita del Trino Dios, la única guía de la Iglesia que
es confiable en
asuntos de creencia (fe) y conducta (práctica).
- Nosotros
proclamamos que podemos disfrutar de una relación santa,
saludable,
sólida, amigable y victoriosa con Cristo. Creemos que el
pueblo
de Dios es llamado a la santificación en todos los aspectos de
la vida,
incluyendo la fidelidad en el pacto matrimonial entre un hombre y una
mujer, y la castidad para las personas solteras.
- Nosotros
enseñamos que cada ser humano es especial para Dios—creado con
dignidad a la imagen del Creador. Prometemos “promover la paz, la
unidad y la pureza de la Iglesia.”
- Nosotros
creemos en el ministerio de mujeres y hombres y en el compromiso de
compartir el Evangelio del amor de Dios en Cristo a todas las personas
por medio de los dones del Espíritu Santo y a través de
la
evangelización, el desarrollo de nuevas iglesias, el alcance
comunitario social y las misiones mundiales.
De manera general,
nuestro objetivo universal es cumplir con el Gran Mandamiento
(Mateo 22:36-40) y la Gran
Comisión (Mateo 28:18-20).
De manera
clásica, nuestro objetivo bíblico es demostrar ser el
pueblo del Reinar de Dios (basilea)—un pueblo que
P.E.S.C.A.—que Proclama (kerygma);
Enseña (didache );
Sirve, aconseja y lucha proféticamente por la justicia
y paz (diaconia); Comparte y confraterniza (koinonia);
y Adora, ama, ora (leiturgia),
según Hechos 2:38-47.
De
manera presbiteriana (Libro de Orden, G-1.0200), “los Grandes
Fines de la Iglesia son (1) la proclamación del
evangelio para la salvación de la humanidad, (2) el amparo, la
educación y la confraternidad espiritual de las criaturas de
Dios, (3)
el mantenimiento de la adoración divina, (4) la
preservación de la
verdad, (5) la promoción de la justicia social, y (6) la
manifestación
del Reino de los cielos al mundo.”
De manera
confesional (Libro de Confesiones, La Confesión
Escocesa, 3.18), las tres señales o marcas de la Iglesia fiel
y verdadera
son (1) “la verdadera predicación de la Palabra de Dios...(2) la
administración correcta de los sacramentos de Cristo
Jesús... y (3) la
disciplina eclesiástica...con la cual se reprime el vicio y se
nutre la
virtud.”
De manera resumida,
nuestro objetivo particular es la exaltación del
Dios único y trino—Padre, Hijo y Espíritu Santo (1 Pedro
4:11). Esto se logra de dos maneras fundamentales: la edificación
de los creyentes en Cristo (Efesios 4:11-16) y la evangelización
de la comunidad sin Cristo (Romanos 10:8-17). |